Adán fue hermafrodita

[italiano]

En la era de la conexión, la delgada línea que divide todo lo que conocemos hasta hoy se va difuminando cada vez más. Uno de los ejemplos más claros y contundentes es la transexualidad. Hombres que lucen como mujeres y mujeres que lucen como hombres. Esta situación propone una reflexión profunda sobre los roles tradicionales de la masculinidad y la feminidad, que a pesar de ser rasgos distintivos de la naturaleza de muchas especies animales y vegetales, en el caso de los humanos han sido delimitados por patrones socioculturales.

Andrej Pejic

Pero hagamos un poco de historia. Hace cerca de 2500 años un señor de nombre Platón contó una historia sobre el amor en su famoso “Banquete”. En el banquete cuenta de una especie de seres que en el mismo cuerpo poseían dos sexos, bien fuera macho-macho, hembra-hembra o macho-hembra. Estos seres intentaron invadir el Olimpo, pero Zeus se percató de la intención así que les envió un rayo que los partió por la mitad. De allí que hombre y mujer buscan su otra mitad, fuese esta del mismo sexo o del sexo contrario (tengo que repetirlo? la homosexualidad no es nada nuevo).

Volviendo al futuro, los seres andróginos, que lucen una fisonomía que se mueve entre lo masculino y lo femenino, no sólo juegan con la dualidad entre ambos sexos sino que representan, en el ámbito sexual, la misma homogenización. Así como los circos aprovechaban esta extraña condición para el entretenimiento de su público, el arte siempre mostró interés por la imagen de la unificación de los sexos, don que durante muchos años en la antigüedad se consideró divino; desde hace algunas décadas la moda trataba que sus mujeres adquieran un carácter desfeminizado y etéreo, y lo mismo con los modelos varones, actualmente los modelos hombres desfilan en las pasarelas más prestigiosas del mundo luciendo pomposos vestidos de novia.

Este hecho sólo ratificó la existencia de seres humanos que se mueven libremente en un espectro muy amplio de sexualidades, indiferentemente de su cultura, y logró también sacar de la mala imagen de la prostitución y de los distintos estereotipos negativos en los que se sitúa frecuentemente a la comunidad LGBTI. Los modelos del mainstream de la moda, no sólo ofrecen la belleza del juego de sexos, sino que a su vez parecieran haber recobrado, gracias a la misma sociedad, ese aura divino. Seres que flotan por encima del mundo básico de los contrastes en el que se mueve la mayor parte de la sociedad.

La imagen del transexual no se limita solo a la dualidad, sino que parece traernos también, el rostro del futuro. Seres humanos de todos y ninguno de los referentes sexuales conocidos, que pueden reproducirse en laboratorios, sin necesidad de cumplir con los requisitos biológicos que demanda la fecundación. Seres que gozan del cuerpo de diversas formas que sobrepasan el coito.

Pero volviendo al presente, con la masificación de los medios y la moda como referente, los andrógenos llegaron al mundo del dinero, al mundo de la pantalla, al mundo de la publicidad. Hoy, los modelos andróginos son muy cotizados en todo el mundo, son una especie de “joya” para la moda. Y la moda es una de las grandes señales luminosas que conducen a la humanidad. El simulacro ahora cuenta con una nueva referencia de lo socialmente aceptado, e incluso valorado, enfatizando un ámbito tan delicado como el sexual.

No es un secreto que el sexo siempre ha vendido, el sexo tiene un fuerte poder sobre nuestra psiquis. Durante muchos años la imagen de la mujer hermosa ha logrado vender cualquier cosa a cualquier persona, desde comida para bebés hasta celulares. Sin embargo la mujer voluptuosa, diseñada para el ojo masculino primitivo, ha sido siempre usada para vender productos que representan la masculinidad, tipo: herramientas para el trabajo, cervezas, fútbol, motocicletas, etc. Pero ya saben ustedes que uno de los objetos más representativos del poder fálico es el automóvil. El automóvil está siempre relacionado a una bella mujer de enormes senos y pronunciado trasero.

La compañía de autos japonesa Toyota para el lanzamiento de su auto Toyota Auris 2013 usó como representante a un hermoso joven ucraniano de rasgos andróginos, vestido sólo por una tanga normalmente usada por las mujeres. El modelo camina a través de un luminoso salón rojo en un plano medio de seguimiento con escorzo del personaje, intercalado con seguimiento en primer plano de la cara del sujeto, éste se encuentra con el auto, se gira en plano general, y descubrimos que no tiene senos y sí, un bulto entre las piernas. Los comentarios homofóbicos no se han hecho esperar, como tampoco el desagrado de los hombres acostumbrados a las modelos extrafeminizadas. Para qué tipo de público puede estar diseñada esta publicidad? Qué nos dice de nosotros mismos? Juzguen ustedes.

[Xeh Reyes]

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